11 de junio de 2014

PUNAHUE SINFÓNICO EN EUROPA



 Por Mario Vernal Vilicic

Ofrecerán conciertos en Rusia y Francia. Ya se presentaron en San Petersburgo y hoy lo harán en Moscú

Suenan por fin las zampoñas y quenas del Norte de Chile en el corazón de San Petersburgo, en la amplia explanada que se abre frente al “Hermitage”, palacio del último Zar de la gran Rusia Imperial; en la ciudad de “Pedro el Grande”, más tarde llamada “Leningrado, la ciudad heroica”, debido a la empecinada resistencia de su pueblo frente al asedio del ejercito nazi durante la segunda guerra mundial; ahí donde murieron más de un millón de civiles sin que sus celadores lograran someterla.

La gente llega al lugar con curiosidad, atraída por la fuerza de aquellas melodías exóticas emanadas de instrumentos andinos, que se entremezclan con instrumentos sinfónicos. Es la embajada cultural
denominada “Punahue Sinfónico, la identidad musical del Norte de Chile se proyecta al viejo continente” que se hace al fin realidad.

Así, se cumple el primer hito del largo viaje al otro lado del mundo emprendido por estos artistas antofagastinos, que se inició el pasado 1 de junio y que considera otra actuación en Moscú hoy 11 de junio, en la prestigiosa “Casa de la Música – Dom Musiki”, lugar donde tocarán junto a la orquesta del lugar.

La emoción de llegar por primera vez a Europa se potenciará en París, donde el día 13 de junio ofrecerán un concierto especialmente dedicado a la colonia chilena residente, integrándose al conjunto destacados músicos sinfónicos franceses y el afamado músico y folclorista chileno (ex Illapu), radicado en Francia, Osvaldo Torres.

MELODÍAS

Las melodías de los creadores patrimoniales nortinos de Punahue junto a los músicos invitados: el cantautor Pato Maturana; la violinista Ximena García Banda; el clarinetista Marko Santelices Skorin y el arreglador sinfónico Marko Santelices Miranda; llenan todos los rincones del anfiteatro ante la cálida recepción los presentes.

Son pasadas las diez de la noche y el sol aún brilla sobre la ciudad como si fueran recién las seis, creando una mágica atmósfera conocida como “noche blanca”. Ahí en el corazón de la Universidad de San Petersburgo, la delegación chilena ofreció su primer concierto, en la ciudad donde nunca oscurece en verano y donde especialmente hoy, se niega a dormir arrullada por los sonidos provenientes de nuestro desierto, el más árido del planeta.

La gira continúa mañana, y aunque los horarios, el idioma, la comida, el clima y muchas cosas más, son muy distintas a nuestra desértica zona, el lenguaje de la música es capaz de unir al viejo continente con los sonidos andinos, y de esta manera, lograr ese anhelado puente imaginario que sólo el arte es capaz de ofrecer.


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