28 de enero de 2013

¿Y LA NIÑA MARÍA?


Por Jaime N. Alvarado G.

      Mi vecindad con una escuela, me ha puesto una vez más –para bien- en contacto con el trajín escolar en plenitud. Veo estudiantes, apoderados y profesores a toda hora. Veo jovencitos y niñas. Pero por más que atisbo, no hallo a “La Niña María”. Lo comprobé hace unos días, cuando un grupo de chiquillas compartía los juegos en un celular.
    Ensimismado, creí escuchar el “Mandundirun dirun dá”. Pero me equivoqué. Las niñas rieron y el celular cambió de mano. Entonces oí “Alicia va en el coche” y me pareció escucharlas en el coro: “Carolín cacao, leo, lao”. Otra vez erré… Y el celular –entre carcajadas- llegó a otras manos.
   “Si las viera Gabriela” –pensé. Claro, la poetisa se defraudaría de ver que la niñez de hoy no tiene un lugar “En dónde tejer la ronda”. Y esas muchachitas son incapaces de invitar a su compañera y decirle
Dame la
mano y danzaremos…
   Vi que llegó otro grupo y se sumó al jugueteo con el celular.
   Estas chicas –según lo que pude apreciar- “No juegan en el bosque, mientras el lobo no está…”. Menos intentarán preguntar “¿Cuántos panes hay en el horno? como parte de ese juego nazi, que culpaba “al perro judío”.
   Las sigo observando. Son nueve niñas, talvez de Cuarto Básico. Concentradas en el celular, estallan en risas y el aparato va a otras manitas. ¿Qué será del “Corre, corre la guaraca?… ¿Esa ronda en que “Al que mira para atrás, se le pega en la pelá?.
    Me convenzo. Este juego es similar al “Corre la llave”… Aunque aquí el que corre es el celular. Un profesor conmina al grupo a que regresen a casa. Las chicas no oyen. Sin quererlo asocié la imagen con el “Pajarito a tu jaula”. Las muchachas no obedecen.
   ¿Dónde quedó el “Calabaza, calabaza, cada uno pa’ su casa…”?
   Un automóvil se detiene frente a la puerta y se lleva a la dueña del celular. Juego terminado. Busco entre las que quedan  a “La Niña María”, pero no aparece. Ausentes las rondas infantiles, yace olvidada.
   Talvez para siempre.



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