6 de febrero de 2013

CINCO TUMBAS DE LA MATANZA DE LA PLAZA COLÓN

Foto: Sebastíán Rojas

Richards Rogers, 20 años, no entiende porque la turba lo persigue. El joven ve una posibilidad de refugiarse y se introduce en el negocio de un boliviano en la actual calle Matta. El boliviano queda congelado cuando halla a este joven de aspecto inglés entrando jadeante a su negocio.  Luego el joven le suplica que lo esconda hasta que pase todo.
Antofagasta está revolucionada, es el 7 de febrero de 1906, y el día anterior murieron asesinadas algo así como 58 personas –otros hablan de 300- en la denominada matanza de la Plaza Colón. Ahora la masa exige venganza.
Richards Rogers caminaba por las calles del centro después de salir de su casa del Ferrocarril, cuando una voz acusadora lo sindica como parte de la denominada “Guardia Blanca”, grupo de comerciantes armados que disparó el día anterior contra los huelguistas; es ahí cuando sin derecho a réplica comienza la
persecución.
La turba amenaza al boliviano con quemar el negocio sino entrega al soplón. El boliviano abre la puerta y Rogers es tironeado hasta la calle. Una vez en el suelo es golpeado hasta la muerte con puños, piedras y palos.
El registro de defunción de Rogers, dice lo siguiente: cráneo destrozado a pedradas entre las actuales calles Prat, entre Matta y Ossa.
    Luego el tropel enciende fuego al cuadrante de las calles Condell, Matta, Sucre y Prat. El centro arde. Entre otros locales del sector, se quema el diario ABC.  Meses más tarde aparecería el primer Mercurio de Antofagasta, pero eso es otra historia,
De algún modo el desquite de los huelguistas, ahora mezclados con la comunidad, se consuma.

Historia ignorada

El señor Gabriel Amengual, apasionado de la historia local, lleva más de 30 años recopilando antecedentes de la matanza de la Plaza Colón.
El asunto no ha sido fácil pues  historiadores y escritores, entre otros, han evitado hablar de este episodio. Amengual dice que Isaac Arce saltó el incidente en sus “Narraciones Históricas” por no ser políticamente correcto. Andrés Sabella, dice Amengual, sólo le dedica “versitos” en Norte Grande.
Amengual afirma que hasta ahora el periodismo también ha ignorado la masacre.  El señor Amengual  dice que en
consecuencia se ha encargado de reunir la información que permite reconstruir la historia.
El entusiasmo del señor Amengual por la matanza, lo condujo a ubicar  cuatro tumbas de los caidos en la matanza, las de: Juan Rodríguez, calafetero, 32 años; Pedro Banda Arancibia, carpintero, 24 años; Juan Segundo González, empleado, 23 años y Jose Madariaga, jornalero, edad desconocida.
A esto se suma la tumba del empleado del Ferrocarril Richards Rogers, donde estamos ahora.
El resto de los fallecidos, dice Amengual, fueron sepultados en una fosa común en el cementerio y otros cuerpos enviados a sus respectivos lugares de origen.
No obstante después de la matanza los cuerpos de los fallecidos fueron depositados en la compañía de Bomberos (calle Sucre) donde fueron reconocidos.

Media hora de sangre

Antofagasta amaneció el 6 de febrero de 1906 en la incertidumbre. Los obreros del Ferrocarril, principal empresa de esa época administrada por ingleses, buscaban mejoras laborales.
La principal petición era media hora extra para al almuerzo o “lunch” -como le llamaban los gringos-. La empresa negó la demanda pues argumentó que los obreros se iban a encerrar al baño a leer –puede decirse que leer era la única entretención entre los trabajadores-.
Los jornaleros argumentaban que querían compartir con sus familias. El ambiente se caldeó rápido. De esta manera los trabajadores del Ferrocarril unidos a otros, como gente que hacia diversos oficios en el muelle, que se iban sumando, organizaron una concentración en la Plaza Colón con el propósito de germinar una pequeña revuelta.
Bajo esas cosignas, la Plaza Colón desde las 16 horas comenzó a llenarse de trabajadores y sus familias; la mayoría pertenecientes a los sectores sociales de menos recursos. En un momento la cifra de obreros reunidos superó con creces los mil.
La huelga era vista con temor por los sectores asalariados de Antofagasta. El comercio en manos de los españoles residentes proyectó un masivo saqueo a sus negocios.
De esta manera comerciantes con vínculos en la intendencia y el ejército se armaron con 39 carabinas. El grupo se denominó la “Guardia Blanca”. A estos se sumó un grupo de marinos del buque de guerra “Blanco Encalada”.
El piquete de tripulantes se ubicó a un costado de donde está el actual edificio del correo. La intención del piquete era de algún modo, defender a la intendencia. La “Guardia Blanca”, en tanto, se había apostado en la actual intersección de las calles San Martín con Prat. Por su parte los obreros, como era de suponer, quedaron en el medio en algo así como el jamón del sándwich.
Para las 17 horas, los ánimos en medio de la plaza estaban caldeados. Los insultos y desafíos iban y venían, especialmente contra la “Guardia Blanca”.
 Gabriel Amengual explica que el fuego comenzó por el lado de la “Guardia Blanca”. Alguien de gatillo fácil disparó y de inmediato respondió el otro lado, es decir el piquete del Blanco Encalada.
 Los certificados de  los muertos dicen que el baleo se realizó entre  las 18.30 horas y las 19 horas; en total alrededor de media hora de ráfagas.
El resto puede decirse fue una vergonzosa y cobarde matanza contra personas indefensas.
Es absurdo pero esa sangre que corrió por la plaza, a fin de cuentas permitió que los obreros del Ferrocarril lograran su media hora extra para el “lunch”.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Que bueno que rescaten la historia en medio de tanta porquería que se llen diariamente. Felicitaciones.

Felipe Cuevas

Anónimo dijo...

Ahhh!,,, Los ingleses. Siempre los ingleses: los que nos hiciero pelear contra Perú y Bolivia. Los que hicieron vivir a los salitreros en casas de calaminas y pisos de tierra, mientras ellos vivían en "chaleses", Los que hicieron la guerra del Chaco, entre bolivianos y paraguayos... Los que siguen adueñados de las Malvinas... ¡Esos son los ingleses! Los mismos de la india de Ghandi.... ¡Qué deleznables!

Mcello dijo...

Mi Gran Duda Es ?
Esta matanza de 1906 ,no ocurrió en la actual Plaza del Mercado ?
Saludos Amigos y GRACIAS !

silvana dijo...

Mcello, la Plaza Colón es la Plaza de Armas ubicada frente a la Catedral y a la Intendencia de Antofagasta.

Anne Dray dijo...

Richard Rogers was my uncle. is the location of his grave known?