12 de agosto de 2010

LOS TRES GIGANTES

Construir la poza del puerto artificial, los molos de abrigo, malecones y chazas, fue una tarea de gigantes para la incipiente Antofagasta, en los años 20 del siglo pasado. Y para obras de tanta envergadura, se precisaron equipos gigantescos para la época. Nombres mitológicos sirvieron para bautizar aquellas armazones de acero, movidas a
vapor, que levantaron bloques durante siete años, hasta dar forma a lo que tenemos hoy en día.
       En el agua, la “Patana”. Grúa flotante con una capacidad de levantar hasta 40 toneladas. Estuve a bordo cientos de veces, cuando la poza se llenaba de bonitos y jureles. Entonces la cubierta de hierro de la “Patana” se tapaba de peces dando sus últimos corcoveos, previos a su viaje a la sartén. Se hundió en el puerto, pero fue reflotada. El casco fue dado vuelta para reemplazar el planchaje del fondo. Remolcada hasta Mejillones, se convirtió en maestranza flotante y en su cubierta se acopiaban las redes para hacer los remiendos. En esas aguas se sumió para siempre.
     “Goliath”: Otro gigante. Terminó sus días en el codo suroeste del molo de abrigo. Fue la grúa encargada de montar los bloques hasta donde está el faro. Uno de sus “boggies” corría por encima del molo y el otro, en una hendidura, varios metros más abajo. Una pata larga y otra corta, para explicarlo en palabras más sencillas. Fue refugio de piqueros, monjitas, guanayes, yecos y jotes, cuyas deyecciones ensuciaban a los pescadores que por la noche se instalaban debajo de la enorme estructura. Los sopletes la redujeron a “chatarra” y la convirtieron en nada.
    “Titán”, la última y la única que se resiste a desaparecer. Está hoy en la plazoleta del puerto. Fue restaurada y es el postrer testimonio de una obra gigantesca, financiada mediante un “especial” empréstito. Verla en acción era todo un acontecimiento. Se desplazaba sobre sus propios rieles y el “gancho” corría por el interior de su gruesa pluma. Detrás de la cabina del operador, la gigantesca caldera que le daba el poder de levante: 40 toneladas.
     De esa “tríada” de gigantes mitológicos, dos ya son historia. El último testimonio está allí. Soberbio y altivo. Recordándonos ese ayer, cuando Antofagasta comenzaba a mostrar sus cartas como la cuidad-puerto más importante del litoral norte de Chile. Eran los primeros resplandores de nuestra “Perla del Norte”.
Por Jaime Alvarado García

                                                                         

1 comentarios:

Oliverio dijo...

Hola. Bueno, quisiera comentarte que no toda la información expresada en este artículo es correcta. Si te interesa puedo subir los datos correctos sobre las tres grúas relacionadas con la construcción del malecon de Antofagasta.

Saludos,

OLIVERIO
oliverio1@gmail.com